de la 104… de vuelta en Lakshman Jhula, llevo unas horas y la habitación ya pasa del siniestro total… ni en los mejores tiempos cuando conviví con Starosta lograba tal instantáneo y espontaneo desastre a mi alrededor, un colchón encima del otro, con indicios circulares ennegrecidos, yo y las circunstancias incandescentes que me acompañan, la mesita de noche encima del somier para conseguir apoyar el portátil y que este se encuentre al menos unos centímetros por encima de mí, a fin de no partirme la espalda, la mochila que exploto sin avisar nada mas entrar al cuarto el día que el elixir negro coleteaba entre mis ojos, mis ojos perdidos, como pescando peces invisibles… cruzaba el puente acompañado de una muchacha israelita, la había conocido en el trayecto de tren de Varanasi a Haridwar, elocuencia y charla para salir al paso por estos raíles de periplos comunes, todo por un cigarro o un biddie…
Fue cuando todavía podía articular palabra, aun permanecía consciente, recuerdo acabar la ingestión de las letras junto con el poderoso elixir, todo en una, de repente era yo el héroe que recorría el desierto en busca del grupo Ebano.. corriendo a través del Sahara, recorriendo la África que permanecía oculta, queriendo encontrarte a toda costa, era a ti a quien buscaba, Nadia… y nadie conoce tu paradero, nadie sabe a donde te han llevado.. solo una persona puede ayudarme en la odisea de seguir tu rastro por este desierto…Malik el solitario… habrás cruzado ya el mar Rojo? … fantasías de Vazquez Figueroa que siento en mi piel… como propias… que rápido caen los libros… los kilómetros y los días con sus noches…
La intoxicación avanza y yo la reposo gustosamente en la litera 30 del compartimento S1, con el traqueteo del tren, los sueños de la dormidera y el recuerdo del libro acabado llegare hasta Haridwar en un profundo dormir… esa noche no oía ni a los vendedores de Chai que de madrugada entran en los vagones a grito pelao vendiendo el CHAIIIIIIIII, afortunadamente al llegar a Haridwar, la simpática muchacha me despertó tras varios intentos, esta vez conseguía no pasarme la parada… aunque fuera con ayuda.
En la llegada a Katmandhu atravesé las montanas entre miles de baches en compañía de Teresa Mendoza con su visión de México y de la Andalucía que tanto extrañaba, conocí las leyendas que forjaron las canciones de los narcocorridos… ahora tengo un nuevo libro “el sr de las moscas”… ayer cuando cruzaba el puente colgante de Laksham Jhula una voz gritaba desde un restaurante lejano mi nombre… Who are you??? le contestaba aturdido, estaba en pleno vuelo, muy mareado encima del puente que bamboleaba… efecto placentero pero que no me dejaba reconocer nada fluidamente… al final tras unos segundos interminables me di cuenta de que era Alba… Alba y Charlie… estaban en el lucky .. hacia unos días me despedía de ellos en katmandhu… se habían adelantado, se iban esa misma tarde y tenían preparado un regalo para mi… me encanto… otro libro, lo iban a dejar en la recepción del Lucky… pero por suerte nos pudimos volver a encontrar una vez más, y me lo dieron en persona, quizás les emociono la forma en la que el gitano se estudio la biblioteca de la Tibet Peace Guest House para al irse llevarse a hurtadillas varios de sus mejores ejemplares… Para celebrar nuestro encuentro zampamos un special thali del Lucky y les lleve a que conocieran antes de irse el singular café de la pirámide.
tengo mucho trabajo por delante…no debería estar escribiendo… al menos no este tipo de lineas.. mañana intuyo un día intenso, a lo mejor una visita inesperada… en este hotel.. en esta laxman jhula… nunca se sabe.. Oier… sigue camino a Goa a su segunda casa… ayer antes de salir de viaje cayo enfermo en Varanasi .. aix Varanasi es mucho Varanasi.. yo fui con mi amigo a ver al doctor.. pero el al final este no quiso su receta, así que me la zampe yo toda..que ya sabéis que soy un poco ….
aupa tabletom!