cinco y media, esta a punto de amanecer en esta calurosa habitación… Varanasi se derrite y esos malditos chupasangres no dejan de acribillarme…
Anoche sin ayuda del Bang caía en lo más lejano de un sueño donde no moría mi padre, resaca de este juego sin final aparente… que tratas de decirme al otro lado de este espejo lleno de nubes?… ganador y perdedor se confunden, la replica nace de unos ojos que jamás existieron, una noche seca y calurosa se lamenta de la muerte de los tangibles, se ríe el cuervo mientras observa a su hermano sin plumas deambular entre vacas, escaleras, cabritos y porquería acumulada.
Las venas espesas y densas de este infierno, visibles para estos ojos que nunca llegan a cerrarse, demasiadas imágenes, siguen acumulándose… pesadillas que llegan con la muerte del viento, asadero de la conciencia, los cuerpos flotando por un vacío manso repleto de soledad, de pequeñas ausencias que se reflejan en la luz que nace al final de este puente… oscuro y colgante, aletargado sobre las aguas que no dejan de correr… por aquí… por allá… bajo mis manos… sobre tu espalda lejana… en este rio de vida y muerte, en aquel otro océano… en esta realidad que se desmorona en migajas cual templo de las galletas… otro Chai más… y prometo dejar de decir tonterías… de susurrar cosas sin sentido… de enterrar frases bajo piedras que nunca nadie levantará, de andar por callejones perdidos con los ojos cerrados mientras deseo chocarme con la fría pared… para que me vuelva a llevar a ese lugar… al tramo de aquel camino lejano donde me dejaste, para aprender que la virtud de esta derrota nacerá al volver a levantarme, una vez más… en esa limpia cárcel de cristal y cemento… aceptando de nuevo el sabotaje que me impongan los verdugos, gana la banca… no me queda otro remedio que aceptar… al menos por un ratito… como si siguiera durmiendo… como si jamás hubieran despertado las luciérnagas que viven en mi estomago…
